El problema no es el logo: es que cada cosa se ve distinta
El cartel del local dice una cosa, el Instagram otra y la web una tercera. Pasa en casi todos los negocios que arrancan, y el efecto es siempre el mismo: parece más chico y menos confiable de lo que es.
Una identidad resuelta no es un logo lindo. Es un conjunto de decisiones —colores, tipografías, cómo se aplica a cada cosa— que hace que tu negocio se reconozca al instante, esté donde esté.
Qué te llevás
- El logo y sus versiones: a color, en blanco y negro, horizontal y compacta, para que funcione en un cartel y en una foto de perfil.
- Paleta y tipografías definidas, con los códigos exactos para que nadie tenga que adivinar.
- Piezas listas para usar en redes y WhatsApp.
- Aplicaciones: cartelería, tarjetas, uniformes o lo que tu rubro necesite.
- Una guía corta de cómo usar todo, en castellano y sin jerga.
- Los archivos editables, que quedan tuyos.
Cómo trabajamos la identidad
- Auditoría: miramos qué tenés hoy, a quién le vendés y qué usan tus competidores.
- Propuesta: te mostramos la dirección visual antes de dibujar nada definitivo.
- Desarrollo: logo, paleta, tipografías y las aplicaciones que acordamos.
- Entrega: archivos, guía de uso y una explicación para que puedas seguir solo.
La identidad encaja directo con tu página web y con tu perfil de Google: si todo sale del mismo sistema, el negocio se ve coherente desde el primer contacto.
¿Querés saber en qué rango cae tu caso? Mirá cuánto cuesta cada tipo de proyecto o escribinos y lo vemos en una auditoría gratuita.